sábado, 27 de julio de 2013

En casa

El cuerpo de la pendiente descansa en el garabato. Vamos dejando esta ladera donde prende la hiedra, mientras las leguas corren, sobrepasan arroyos, lloran el olor húmedo de la luna que nos sigue en el coche, a la distancia de un brazo. Y el dial enciende su mantra.

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