martes, 20 de septiembre de 2016

Cercanía

en ese gesto
de la pequeña mano
en esa negación
de mi hija  a verse vieja cuando mi amigo le dice "cuando seas viejita"
en mi propia imposibilidad en pensarla a ella mayor,
miro la pequeña mano
mano que idolatro y beso
y confirmo que ya no es la mano de hace un año
que su espigada figura
está alcanzando mi pecho,
que ninguna medida puede
calmarnos.
Y ella desde el sillón
me grita: mamá tirate arriba mío.

Y cuando me tiro siento sus risas
con diferentes tonos
entre felices y desesperados
y su voz y su mano que me dicen:
no te vayas.